Gravedad

16 12 2008

Mi universo personal está hecho de caos e ironías gravitando a mi alrededor.

Caos en el sentido de que no hay movimiento elíptico, no hay ruido seguido de silencio, no hay ying y luego yang. Son ciclos violentos, que no están marcados por una fórmula matemática, no hay tal, sólo violencia, la vorágine que me rodea y me consume, llevando las esferas de mi atención de un punto a otro.

Ironías que no tienen sentido salvo para mí. Mis malefactores personales jurando protegerme; amigos con espinas y tentáculos intentando abrazarme. Todos ignorantes de su condición.

Tal vez debería avisarle al veneno que veneno es, y evitarle una desgracia a mis amigos.

Pero soy débil y cobarde, es así que tal vez mis malefactores me protejan, del mismo modo que podría perder a mis  amigos.

Y entre todo ese caos e ironías intento erguirme y ser el incólume varón, aquel que no falla a nadie ni a sí mismo, sólo para descubrir que mis piernas no tienen esas fuerzas, que mis malefactores no me protegerán, y las espinas sin dudas van a lastimarme.





Inocencia

27 11 2008

Viajaba en el colectivo con los anteojos negros y los auriculares, jugando a lo mismo que jugamos todos los que andamos en transporte público, hacernos los invisibles.

En frente mío tenía a dos chicos y una señora. A mi parecer tenían 15, 17 (a juzgar por la altura de uno de ellos mas que por su aspecto) y cuarentay…… cincuentialgo la mujer.

El mas chico (de edad y altura) estaba a mi derecha, tenía una botella de 7up en la mano, mientras hablaba de algo con la mujer, no sabía bien de qué, Jimi Hendrix tenía el volumen alto. Comentaba cosas de a rato, mas como meter bocadillos que otra cosa. Se notaba su nerviosismo ocultado, mordía un poco la botella, miraba para todos lados.

El otro (tal vez un poco mas grande de edad pero bastante alto, 1.80m y monedas) era una caricatura. Era el estereotipo de adolescente inexperto/nerd. Sonrisa nerviosa, anteojos, granos en la cara, una pelusa que simulaba ser barba y bigote, y para colmo, lo más patético; la remera metida dentro del pantalón, una remera negra, que podría pasar desapercibida como una remera cool, pero guardada dentro de un jean. Su timidez me resultaba ciertamente exasperante: no siempre hablaba con la mujer, y eso que estaba en el medio de ellos, hablaba poco y con su amigo casi, y éste le hacía las veces de intérprete, mientras mantenía esa sonrisita de mezcla de nerviosismo y algo mas que yo lograba ya intuir.

La mujer como dije ya, tenía unos 40 y tantos bastante largos, probablemente mas de 50, pero, no soy muy bueno aplicando criterios. Tenía un ramo de jazmines en la mano, cuyo perfume sin dudas matizaba el inaguantable vaho que circulaba en el colectivo esta tarde calurosa de noviembre. Lo que descolocó mi cálculo de edad fue un brillito en su nariz, un pequeño piercing, disimulable por el tamaño, pero estaba ahí. El resto de sus características decían 50 años recién cumpliditos. Durante el viaje y su escueta charla con los muchachos ella estaba bastante tranquila, como si nada, aunque su cara denotaba una ligera mueca, casi sonrisa, pero mi mente ya en ese momento decía que ella sabía algo mas.

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De payasos y perdedores

10 11 2008

Ella:

a mi me encanta ser tu amiga 😀

Yo:

Si, eso dicen todas 😦

Ella:

pero yo lo digo en serio

Yo:

Las otras también 😥





Elegir bien a los enemigos…

10 10 2008

Porque el mas duro puede ser quien conozca mejor tus debilidades.

O al menos es mi motto ahora.

Mi mamá revolviendo cosas viejas para tirar/regalar encontró una bitácora que llevaba cuando tenía unos 10 años.

Casi me había olvidado que cuando no tenía internet ni PC tenía un blog sin lectores 😛

Obviamente mi mamá no conoce el término “privacidad”, ergo, leyó lo que escribía y no tuvo mejor idea que llevar su descubrimiento a la mesa. Como es de esperarse mis escritos eran similares a este blog, sólo que mi estupidez a esa edad era mayor, claro está.

Bueno, mas inocente, mas estúpido pero no me leía nadie, :mrgreen:

Así que sigan mi consejo, si no quieren quedar nunca en ridículo no jodan a sus madres, múdense lejos y si no les queda otra las internan en un geriátrico.





Megalomanía +1

14 09 2008

Creo haber contado en distintos posts ya acerca de mi megalomanía. Ese incontrolable deseo, no de controlar todo, puesto que el control no existe, sino de omnisciencia.

Mis deseos son de conocimiento. Y el conocimiento al fin y al cabo es poder. Y el poder es una droga, una droga de la que sólo una pequeña y efímera dosis es suficiente para enfermarte y esclavizarte.

A veces y solamente a veces puedo alcanzar ese estado de trascendencia y, no exactamente el futuro, pero saber que va a pasar.

Para hacer una analogía sencilla, es como saber el resultado de un partido de fútbol de un equipo de segunda división de Qatar. O sea, No precisamente lo que me interesaba saber. Aún así, inexplicablemente lo sé.

Nunca los números de la lotería, o si cuando ella me mira piensa lo que yo creo, ni si más adelante está la policía haciendo controles de alcoholemia.

Así que mi pregunta es:

Un talento inútil (mas allá que en mi caso es algo derivado de una patología), ¿Sigue siendo un talento? El conocimiento de algo inútil, ¿Es un desperdicio?





Una hoja en el viento

23 08 2008

Cuando una idea se apodera de mi cabeza suelo perseguirla ciegamente, hasta que, como es de suponerse, me rompo la cabeza contra una pared, aprovechando así la idea para escaparse por la fisura que queda en mi cráneo 😛

Hay veces en que siento hasta tener al universo en mi favor, haciendo que todas las piezas caigan en su lugar, y YO, paso recogiendo los frutos de mi campaña.

Otras veces no hay fuerza, no hay deseo, no hay estrategia ni inteligencia que me hagan ganar una batalla perdida antes de comenzar. Soy como una pequeña hoja a merced del viento.

Brindo por los fines de semana encerrado en casa.





Cansancio

13 07 2008

Estoy harto.

Harto de ser la hormiguita que mantiene a la reina.

Harto de ver cómo las ideologías no defienden ideas (o ideales) sino intereses (principalmente económicos).

Harto de ver cómo se expande la ignorancia, convirtiéndose en el cáncer de este mundo.

Harto de que todos miremos a un (Inserte gentilicio de país africano con alto índice de desnutrición) y se nos parta el alma pero corramos la vista al ver a un chico pidiendo limosna o vendiendo estampitas.

Harto de ver cómo los supuestos representantes de la “izquierda” repiten como si fueran robots discursos añejos, que están 90, 50 y 30 años atrasados.

Harto de que las multinacionales dicten los precios que tenemos que pagarles, puesto que ellas controlan el mercado (¿oferta?¿demanda? ¡Ellos te dicen cuándo tenés que demandar y ofertan cuando quieren!)

Harto de que la gente se resigne a vivir peor, perdiendo la visión de qué es esencial y qué no. Parece que muchos siguen creyendo que tener una televisión, un celular y vestimenta de marca son necesidades básicas, mientras que la educación y la cultura no.

Lamentablemente los tiempos cambiaron. Ahora uno no puede salir a cambiar el mundo desde una selva disparando un AK-47. Uno puede cambiar el mundo apostando al futuro; educando, abriéndole los ojos a los demás.

Por eso mi consejo es decirte que apagues la televisión, agarres varios libros de historia y empieces a averiguar porqué tu país está como está. Si te sobra un poco de tiempo arrancá desde la caída del Imperio Romano, siempre es bueno buscar la puntita (o lo mas parecido) del ovillo.

Lamentablemente no sé cual es el segundo paso, no tuve mi epifanía, pero tal vez luego de estar un poco instruído en el primer punto uno no se deje vender mierda por los medios masivos de comunicación.

Tal vez el pensamiento crítico sea la semilla para una nueva generación. Una generación que sepa discernir la verdad de la mentira, que tome decisiones acertadas y pueda cambiar el mundo para mejor.

Buenas noches.