Veni, Vidi, Vicio

24 02 2008

Estuve casi todo febrero alejado de mis “pseudo” vicios.

Digo “pseudo” porque no soy alcohólico, pero evité el alcohol; desde fines de octubre que decidí abandonar los cigarrillos. Por culpa del trabajo y el cansancio que este me aducía… prácticamente viví una vida ascética, aunque claro, la computadora estaba ahí esperándome cuando llegaba 😉

Pero mi pancita recién estrenada en Año Nuevo seguía ahí, así que decidí recuperarlos uno por uno, veremos especialmente qué onda con el cigarrillo, la verdad no me seduce mucho la idea de recuperar ese hábito, pero sí decidí darle salida a mi hígado 😛

Por otro lado descubrí que los sorullos de los perros palermitanos sumados al calor de Febrero, y la humedad pueden dar vuelta mi estómago. Cosa que ni el Fernet-Cola, la cerveza, el Cuba Libre, un Gancia, un par de Daikiris, y dos medidas de tequila (sin olvidar el vino espumante) no pudieron.

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Esputando al cielo

9 02 2008

Arrancó hace un mes atrás. El encargado del negocio de mi viejo se iba a tomar las vacaciones en Febrero, y dado que mi viejo tiene otras obligaciones, necesitaba alguien que le cubra el puesto a su empleado.

Dado mi estado laboral actual (desempleado) me ofrecí para ocupar el puesto temporalmente.

En ese momento comencé a amasar el gargajo. Me aclaré bien la garganta, me preocupé que la saliva fuera espesa y hasta me di el lujo de agregarle algún moquillo adherido a mi garganta.

¿Qué podría ir mal? El negocio queda lejos de casa. Está en una buena zona, frecuentada por turistas (aprovecho para practicar mi inglés) y puedo despegarme un poco de la rutina diaria (rascarme).

Entonces el domingo se dió. A pesar de que mi viejo no quería que vaya al negocio (quiere que estudie para dar las materias que debo de la facultad), no tuvo nadie mas a quién acudir.

Ahí fue cuando escupí con mi frente apuntando al cielo.

El primer día fue relativamente bueno, hasta que mientras cerraba el negocio me lastimé el dedo (justo el dedito que uso para hacer fuck you).

Entonces llegué a casa agotado (son 9 horas mas otras dos de viaje – una de ida, otra de vuelta ) cuando mi viejo me comunicó que dado que actué con tanta responsabilidad iba a ir TODOS LOS DIAS, es decir, no era un suplente del reemplazo, sino que era el reemplazo.

Ahí el escupitajo me dió de lleno en el ojo. Paso demasiado tiempo lejos de una computadora.

Por eso fue que había decidido abocarme a la informática.