Hace un tiempo que me tomé por costumbre tomar ciertas decisiones “morales” en base a la hora.
Suelo hacerme una pregunta con dos respuestas posibles, guiándome por los minutos, si es par o impar.
Cuando mi pregunta suele ser del tipo moral (mas que nada inherente a mis responsabilidades) siempre la respuesta es la “correcta”. Y aunque no me guste le hago caso al reloj
Dios, Jesús, Alá, Buda o vaya a saber si Satanás guían los minutos (y la sincronización del reloj de mi celular) para que siga la senda del hombre responsable.
Debería auto-lapidarme por supersticioso.
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