Estuve casi todo febrero alejado de mis “pseudo” vicios.
Digo “pseudo” porque no soy alcohólico, pero evité el alcohol; desde fines de octubre que decidí abandonar los cigarrillos. Por culpa del trabajo y el cansancio que este me aducía… prácticamente viví una vida ascética, aunque claro, la computadora estaba ahí esperándome cuando llegaba
Pero mi pancita recién estrenada en Año Nuevo seguía ahí, así que decidí recuperarlos uno por uno, veremos especialmente qué onda con el cigarrillo, la verdad no me seduce mucho la idea de recuperar ese hábito, pero sí decidí darle salida a mi hígado
Por otro lado descubrí que los sorullos de los perros palermitanos sumados al calor de Febrero, y la humedad pueden dar vuelta mi estómago. Cosa que ni el Fernet-Cola, la cerveza, el Cuba Libre, un Gancia, un par de Daikiris, y dos medidas de tequila (sin olvidar el vino espumante) no pudieron.
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