(Así me ahorro en psicólogo)
Anoche tuve una pesadilla bastante extraña. Convoqué al diablo. Esto es lo más estúpido del sueño (todos mis sueños tienen un factor de estupidez).
El inodoro es el instrumento en el cual uno puede convocar ángeles o demonios, para eso hay que tirar un billete de 200 pesos (los cuales eran sospechosamente parecidos a los viejos de 100 pesos) y apretar una tecla de función del teclado (el cual nunca supe donde carajo estaba, pero aparentemente elegí la tecla para convocar al diablo).
Salí del baño (bastante perseguido), mientras el clima se enrarecía, evidentemente la invocación estaba consumada, y en una especie de rayo apareció, como si estuviera disfrazado para carnaval (con trapos coloridos, máscara, esa sarta de boludeces, patética representación del diablo para mi gusto pero efectiva en ciertas culturas) mientras se apretaba a una mina. Algo un poco muy sacado de “El abogado del diablo” para mi gusto.
Al segundo me mira (tenía unos ojos demasiado normales detrás de esa máscara, aunque una mirada profunda, por un segundo pensé que era yo quien estaba detrás de la máscara, pero el hecho de que tenga a una mina me hizo dudar de la posibilidad
).
En eso mientras lo miro a los ojos cambia, ahora cambia y pasa a un traje similar al de el guasón (The Joker), con una máscara mezcla de la de ese mismo personaje y V (el de “V de Venganza”) mientras trato de hablar con él, pero me hace una seña que no puede hablar, entonces le hago una seña de “escribir en un papel” entonces asiente repetidamente con la cabeza (un diablo demasiado teatral, ya me hizo perderle un poco el miedo por el exceso de expresividad, parecía un Rey Momo ya).
Me levanté con el ruido de los jardineros rompiendo las pelotas a las 7:30 de la mañana, y la intriga de si en mi correo me iba a encontrar con un correo raro… Solo tenía spam de Paypal
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