El joven Máximo Emiliano boyaba por las calles de la antigua Roma, sin muchas preocupaciones. En eso se le acerca un soldado del Imperio (Romano
) y le dice que no sea bolú, que es re copado ser legionario, que te garpan bien, que en un par de años ascendés de rango hasta rascándote las bolas (eso a Máximo le gustó).
Entonces va y se presenta ante un general que oficiaba de reclutador para la legión romana. El tipo, con una cara muy severa le explica que en estos momentos están tomando gente para detener la creciente oleada de pueblos bárbaros, principalmente Godos y Galos.
Así que simplemente tiene que aceptar para que le den su entrenamiento, su uniforme, sus armas y está listo.
Muy contento Máximo Emiliano se presenta en el cuartel el día siguiente. Su primer orden era ir a entrenar
Curiosamente el entrenamiento consistía en que mire a dos tipos mas grosos que él matándose a espadazos limpios. Acto seguido le dan su uniforme, una espada de madera y una bandeja con un pasador del otro lado. Entonces el tipo que se las entrega le dice (en una muy alta velocidad):
- UstedhasidoasignadoacombatirenlasHonorableslegionesromanas. AustedlegionarioselehaasignadounpuestodeguardiaenlaguarniciónOlivusI enlasGaliasadetenerelataquedelosbárbaros. ¿Alguna pregunta?
- Ehhh… si…
- Hablelegionarioquenotengotodoeldía.
- Bueno… quería saber de cuánta gente dispone la guarnición.
- Cuatro.
- ¿Cuatro mil legionarios?
- No.Cuatropersonasincluyéndoloausted.Seencargarádelaguardia nocturnaenlaguarniciónantesmencionada.MuchasuerteyqueJúpiter loacompañelegionario.
Así me siento a veces.
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